Alfonso Herrera Franyutti - le docteur et le héros

27 Janvier 2016

Lauréat du Prix international UNESCO/José Martí 2016, le médecin mexicain Alfonso Herrera Franyutti est l'auteur de Martí en México, recuerdos de una época (1969), Sin Amores, acerca de la poesía martiana escrita en México (2009) et Martí y el amor : un alma de mujer llama a mi puerta (2010). Il est né en 1930, à Puerto de Veracruz, la ville où a débarqué, le 8 février 1875, le bateau à vapeur City of Merida, en provenance de New York. A son bord, celui qui était en train de devenir l'un des principaux leaders de la révolution cubaine : José Martí, âgé de 22 ans. 

A l'occasion de la remise du Prix, à la havane, Cuba, le 28 janvier 2016, Alfonso Herrera Franyutti répond aux questions de Lucía Iglesias Kuntz (UNESCO).

(L'entretien existe seulement en espagnol)

Su primer viaje a Cuba fue en 1962, ¿qué recuerda de aquella visita?

Aquel primer viaje fue poco después de Bahía Cochinos [operación militar fallida en la que tropas de cubanos exiliados, apoyados por Estados Unidos intentaron invadir Cuba en abril de 1961]. Recuerdo La Habana en plena efervescencia, muchos jóvenes vestidos de verde olivo… fue también mi primer encuentro con la Revolución Cubana. Recuerdo haber visto la majestuosa estatua de José Martí en la plaza de la Revolución, pero sobre todo la presencia que de él pude percibir viajando por el interior de la isla fue lo que me dio la idea de escribir sobre su vida. En aquella ocasión me obsequiaron la primera edición de la obra de José Martí que se hizo después de la Revolución, y ahí surgió mi primera inquietud: se decía que Martí había visitado un convento cuando estuvo en Veracruz. Me hacía ver a José Martí como una especie de cartujo. De regreso a Veracruz me documenté y busqué todos los conventos que existían en aquella época… hasta que averigüé que efectivamente Martí había cenado en una casa particular que anteriormente había sido el convento de La Merced.

¿Fue entonces esa primera visita lo que llevó a un médico mexicano a interesarse por José Martí?

En cierto modo sí, En un principio quise organizar y actualizar todo lo que había sobre Martí en México. Él residió en México durante dos años, pero se conocía poco de lo que había hecho. Jugando, jugando, todo aquello terminó en un libro, Martí en México, recuerdos de una época, cuya primera edición, publicada en 1969, dejaba muchas preguntas sin resolver. Mi trabajo como médico en el hospital de la Cruz Verde me dejaba tiempo en las guardias y los ratos libres para continuar investigando… aún hoy lo hago pero ya son temas más de tipo literario o político.

¿Quedan todavía cosas por saber o investigar sobre José Martí?

¡Claro que las hay! Yo tuve la suerte de encontrar las cartas en las que, durante su estadía en México, José Martí pedía audiencia Porfirio Díaz en el Castillo de Chapultepec… en realidad hay dos, porque una primera audiencia había quedado en suspenso… Siempre se había dicho que se habían entrevistado y durante años busqué algo que lo probara… y encontré las cartas hurgando por las hemerotecas, publicadas en la Revista Siempre… para mí fue como encontrar la tumba de Tutankamón. Sin embargo, no se sabe de qué hablaron… también están desaparecidas las cartas que escribió a Martí su gran amigo y confidente mexicano, Manuel Mercado. Todo el epistolario de Martí a Mercado sí se conserva y está está publicado, pero faltan las respuestas… quién sabe si aparezcan.

En su libro Sin Amores, usted recopiló por primera vez los poemas escritos por Martí durante su estancia en México…

Sí, no se conocían esos versos porque Martí no había querido editarlos, pero su poesía de aquellos años es anticipatoria de su poesía mayor y está a la altura de los poetas mexicanos del momento romántico que se vivía en México.

¿Cuáles son sus versos de Martí favoritos?

Mi poema favorito es “Cultivo una rosa blanca”, de los Versos sencillos, por su profundo contenido autobiográfico. Dice así:

Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.

[letras de la famosa canción "Guantanamera"]

*  *  *

Alfonso Herrera Franyutti, cirujano de profesión, compaginó desde muy joven la medicina –que ha ejercido en clínicas y hospitales, en la penitenciaría o en la plaza de toros de Ciudad de México– con el estudio de la vida y la literatura del héroe nacional cubano. 

En 1995 Cuba le otorgó la Distinción por la Cultura Nacional y en 1998 la Orden de la Solidaridad. En 2007, el Centro de Estudios Martianos le concedió la distinción Pensar es servir y en 2009 la Sociedad Cultural José Martí le dio el reconocimiento Por la utilidad de la virtud.